miércoles, 31 de julio de 2013

TÉCNICAS DE FERTILIDAD

Los problemas de fertilidad son cada día más comunes en nuestra sociedad, incluso en parejas jóvenes y sin antecedentes familiares conocidos.
Las clínicas de tratamientos de fertilidad se abarrotan de mujeres con cara de madre y hombres con el miedo en sus ojos. Los vendedores de carricoches, sabedores de su astucia, abren sus comercios con marcada inquina cerca de las citadas clínicas. Pastones y pastones cambian de manos buscando así el soborno de la huidiza cigüeña, jugando a ser dios.
Pero lo que con éste texto me propongo no es entrar a valorar en cuan absurda empresa despilfarran los mortales sus haberes, no, yo vengo a aportar soluciones, y soluciones buenas.
¿Eres mujer y se ha despertado en ti el siempre aterrador reloj biológico? ¿Los soldaditos de tu novio viven en un continuo permiso? ¿Os habéis puesto de acuerdo con la luna acerca de cual es la mejor noche para la fecundación? Tranquila amiga, yo traigo la solución.

NORMAS BÁSICAS PARA LA CONCEPCIÓN DE UN VÁSTAGO:
1º Es muy importante que ninguna de las dos partes implicadas en el proceso reproductivo tenga un trabajo remunerado, siempre podremos ayudar a la cigüeña en su pesaroso camino si en casa no entra un duro. También se precisan vicios, muchos vicios.
2º Hay ciertos patrones estéticos que conviene adoptar. Unos buenos aros en las orejas, un piercing umbi lical, color de pelo simpsoniano y pantalones de leopardo para ella y un tatuaje con su nombre en el brazo, por si se le olvida, para él deberían bastar para favorecer el viaje cigüeñil.
3º No hay que olvidar un detalle, se debe salir mucho “De fiesta”. Es muy importante ese dato, la fiesta garrafonera y de mala resaca nunca debe ser pasada por alto, costumbres que por  supuesto no han de variar durante el embarazo.
4º Una técnica infalible y de demostrada efectividad es la del negociante, es muy sencilla:
·         Deja los estudios a los 16 para trabajar en la construcción
·         Una que vez ganes una cantidad de dinero que insulta al sentido común administra tus finanzas, el carro de seis millones, tu piso con jacuzzi, la coca y los restaurantes en los que no encajas no pueden faltar en tu ostentoso estilo de vida.
·         Cuando las vacas vengan flacas debes asegurarte de estar en el paro, sin un duro y pagando 1.600 euros mensuales al banco en concepto de créditos.
·         Ese será sin duda el mejor momento para tener un hijo.

5º Si la relación con tu pareja no funciona, si paseas por el monte con precaución por si algún cazador te confunde con ciervo, no lo dudes, es el mejor momento para tener un hijo.

lunes, 13 de mayo de 2013

DESHUMANIZA2.COM



Escribo estas líneas con la principal intención de “Autocriticarme” con vistas a evitar algún original comentario.
A lo largo de la historia y según la religión la humanidad ha sufrido todo tipo de plagas y castigos, un dios justiciero que castiga a sus hijos por sus pecados para unos, una forma de mantener adeptos mediante el miedo para otros. En cualquier caso plagas de no sé que, un diluvio que no dejó un pantano por llenar, cuatro jinetes con el expreso cometido de dar por el fin de la espalda, hambre, peste, políticos, y un sinfín más de lindezas para uso y disfrute del género humano.
En pleno siglo XXI y en plena era de la tecnología, ese dios clemente y misericordioso, ofendido por el comportamiento de sus hijos, castigó nuevamente a la humanidad. La era de Internet había llegado.
Nos damos cuenta pero como aquel que no quiere escuchar una verdad que, por otra parte, le acomoda y disgusta a partes iguales miramos para otro lado y tratamos de ver normal lo que no es normal. Nos resistimos a pensar que nos han convertido en seres autómatas, en esclavos de instrumentos con fecha de caducidad, nos negamos a mirar la realidad y chocar de frente con la certeza de que somos dependientes de aparatos tecnológicos, de un instrumento cuya verdadera finalidad en la erradicación de la comunicación humana.
La historia del león en cautividad que en un momento determinado y de golpe tiene miles de caminos por escoger  y se queda parado pues no sabe a donde ir.
La idea de la era de la comunicación nos nubla la vista de manera que no podemos ver que vivimos en la era de la incomunicación. La imposibilidad que hablar con otro ser humano sin que alguna de las dos partes no tenga la mitad de su cerebro posado sobre la tecnología. Confundir la palabra hablar con utilizar un dispositivo electrónico capaz de transcribir mensajes. Ser incapaces de comunicarnos. La venta indiscriminada de la privacidad. La exposición de la propia vida. La confusión de la amistad. La fractura de difícil reparación de las relaciones humanas.
Vivir pendiente y dependiente de un objeto ideado con el supuesto fin de comunicar desconociendo las verdaderas intenciones del aparatito, fines lucrativos y conspiranoias aparte.  
Pero como cualquier plaga ésta pasará, todas estas palabras cargadas de demagogia barata carecerán de sentido en unos años, esto no puede ser el fin de la especie, no voy a ser tan tremendista.
Dentro de unos años, creo que no muchos, todos esos aparatos que  nos rodean y que nos hacen ser un poquito más imbéciles, a mi al primero, desaparecerán, no tendrán cabida en una nueva sociedad, en una raza humana nueva y mejorada gracias a la tecnología.
Dentro de unos años cualquier vampiro rebautizado como visionario ideará un dispositivo capaz de ser insertado en el lóbulo temporal izquierdo, por ejemplo, que dispondrá de wassap, tuenti, forti, facebook, culobook, mividaaldesnudo.com, con capacidad para la anulación total y absoluta del raciocinio humano. Ya no tendremos necesidad de mirar el móvil compulsivamente mientras alguien nos habla, ya no tendremos necesidad de que nadie nos hable. Todo llegará.

Demagogia según San Vino, 13-24,25,26

miércoles, 21 de noviembre de 2012

DE BUENA FAMILIA


Existen determinados comportamientos que están reñidos con la presunción de buen origen familiar, con la suposición de alta cuna.
Comportamientos que parecen extraídos del manual del perfecto ordinario, comportamientos que causan rubor en los bien nacidos y vergüenza en los mal hablantes, comportamientos que conceden al homicida total y absoluta amnistía al ajusticiar al comportado.
A continuación me complazco en compartir con ustedes unas normas básicas, les otorgo las directrices a seguir si quieren sortear el sinuoso sendero que les conduce, inexorablemente, al precipicio de la ordinariez, al valle de la vulgaridad.

1.- Obra y milagros:
                Jamás, bajo ningún concepto, se debe contar de motu propio los actos, hazañas, aventuras o vivencias propias. Posee una vulgaridad mayúscula aquel individuo que, sin solicitud ajena previa, se dispone a contar sus hazañas y vivencias provocando en los pacientes escuchantes dolor auditivo irreparable. En caso de que los solicitantes precisen insistentemente el relato de alguna historia ésta deberá contarse brevemente y con la solemnidad que la historia sugiera..

2.- El jolgorio:
                La excesiva manifestación de júbilo y despiporre provoca el horror en los bien nacidos, una ligera mueca debería bastar a la hora de expresar que un determinado suceso ha causado risa..
Recientemente el Tribunal internacional de los DD.HH concedió el indulto para un ciudadano noruego acusado de asesinar a su cuñado cuando éste, presa de un ataque de jolgorio, comenzó a reír estruendosamente y a hacer palmas que acompañaban siniestramente a la risa. Todos los magistrados del tribunal acordaron de forma unánime que tal comportamiento era merecedor del peor de los castigos. Una vez terminado el juicio, el procesado y los magistrados se fundieron en un emocionado abrazo mientras intercambiaban palabras de afecto y consuelo.

3.- El anuncio:
                "Febrero de 1940, Hitler se hallaba reunido con los líderes europeos, el Fuhrer gorra en mano y con gesto de culpa pedía perdón a Europa por los agravios cometidos, Europa aceptaba su humilde perdón. Accedieron a la sala dos jóvenes oficiales bandeja de plata en mano, sobre cada bandeja reposaba un tratado de paz, un hermoso alegato hacia la libertad. Surgieron los llantos de los más ordinarios mandatarios, se sucedieron los cordiales abrazos, la paz estaba tan solo a un golpe de pluma. Instantes antes de la ansiada firma, el señor Winston Churchill hizo pública una necesidad que le asediaba desde hacía varias horas:
-Caballeros han de disculparme, me estoy meando- Pronunció el primer ministro con la mayor de las normalidades,
Al escuchar sus inglesas palabras de los ojos de Hitler brotaron dos lágrimas, Ordinarien, musitó discretamente y, gorra en mano, abandonó la sala sin firmar el tratado pacifista, cerró la puerta con contrariado gesto y un estruendo sacudió al mundo, ORRRDINARIEEEEN!! berreó sin consuelo el líder alemán  Revista Historia según el Vino.

4.-El teléfono portátil:
                La persona, animal o cosa que atosiga a sus acompañantes con las virtudes y características de su nuevo teléfono móvil, presumiendo de él como quien presume de hijo, merece el peor de los ajusticiamientos históricos. Nada hay más tedioso que tener que aguantar al típico feliz que te muestra henchido en orgullo las poderosas virtudes de su nuevo aparato de telefonía.

5.-El brindis:
                "Y cuando ya nada podía salir mal emergió de entre los presentes una copa, una copa sostenida por un esclético brazo. Ante la repulsa de los presentes bien nacidos, el dueño de la ridícula extremidad pronunció la repugnante frase: "Un brindis" obligando con ello a los presentes a adoptar la posición de bipedestación, alzar su copa y aguantar el impertinente discurso del instigador brindístico"
El provocador de tan deleznable acto será inequivocamente el que más se divierte en la velada, el que más se ríe, el que más llora si las circustancias a ello invitan, el que tendrá la resaca más grande, el que tiene el teléfono más avanzado, el que cuenta las historias más largas y......EL QUE TRATA DE ENTABLAR AMISTAD CON EL CAMARERO, gesto de suma ordinariez, el máster del mal gusto, el trabajo de fin de carrera de la vulgaridad.

viernes, 13 de julio de 2012

EL BUITRE


Mi preferida, mi predilecta, la niña de mis ojos, la que a mi juicio es la mejor de cuantas técnicas de cortejo ha desarrollado el ser humano a lo lardo de miles y miles de años de evolución.  
Sábado noche, por todos es sabido que las salidas nocturnas se llevan a cabo con el único objetivo de efectuar el restriegue ahora bien, ¿sabemos como dar los pasos adecuados para recorrer el sinuoso sendero que nos lleva hacia el fornicio? Permítanme amigos abrirles una puerta que les conducirá a un sinfín de éxitos socio-forniciosos.

Un autentico buitre siempre ha de rodearse de amigos con don de gentes, confiados, guapines y con gran seguridad en si mismos, gilipollas en una palabra, estos serán los que, sin saberlo, hagan el trabajo sucio para nosotros en este juego el papel del amigo en este juego no será otro que el de “Punta de lanza”.

Ejemplo:
Sábado por la noche, la manada de caza pasea tranquila por la sabana nocturna cuando de repente el grupo se percata de la presencia de hembras en un radio de acción de unos 30-50 metros aproximadamente. En este momento el macho Alfa de la manada se dirige presuroso hacia el grupo de inocentes hembras que, ajenas a lo que se avecina, reciben educadamente a la avanzadilla de cortejo. El macho Alfa, el león dominante inicia conversación con la hembra seleccionada con anterioridad y es en este momento cuando la figura del BUITRE entra en acción.

El BUITRE se colocará a unos discretos 3 metros del león dominante y la hembra atacada, se sacará su cigarro y fumará tranquilamente, ajeno a la conversación pero sin quitar oído, adoptará una pose de intelectualidad y aguardará pacientemente su momento de entrar en escena, muy importante la paciencia en este punto del cortejo.
A estas alturas el león dominante ya estará haciendo gala de su poderoso arsenal de cortejo, que normalmente consiste en poner la cabeza de la hembra como una hoya a presión, contando sus historias, obra y milagros con la clara intención de obnubilar a la impresionable señorita.
Y por todos es sabido que cuando alguien habla mucho llega un momento en que la caga, es en ese momento cuando el BUITRE entra en acción.
Sirva un ejemplo:
            El león dominante está hablando de la crisis económica –Aún sin tener ni puta idea – y llegados a un punto de la conversación el león dominante, henchido en confianza, culpa a los inmigrantes de la situación actual. En este momento la sonrisa de la dama se difumina y su gesto de fascinación da paso a un gesto de indignación gallinácea, resulta que la hembra en cuestión es la presidenta de la “Asociación regional de protección y salvaguarda de los derechos de los inmigrantes”. El león dominante la ha cagado pero bien, es en ese momento cuando el paciente BUITRE bate sus alas y picotea sin piedad los restos del león difunto.
En este momento el paciente BUITRE ingresará en la tensa conversación, que habrá estado escuchando con anterioridad, y se posicionará por parte de la hembra, esté o no de acuerdo con las ideas de ella, que en este caso son lo menos importante.

REPRESENTACIÓN TEATRAL

--LEÓN DOMINANTE: La situación actual está muy muy chunga, hoy en día tener una formación no sirve de nada.

--HEMBRA: Ósea de nada nada, es todo un compendio de óseas que se te quitan las ganas y la motivación para ósear en equilibrio con la politica interior, el sistema está ósea muy podrido y corrupto por los trajes que Zapatero encargó a Camps ¿sabes?

--BUITRE: (Aguarda y escucha pacientemente)  

--LEÓN DOMINANTE: Estoy completamente de acuerdo, y encima los putos politicos le dan toda la ayuda a los inmigrantes, encima que vinieron para quitarnos el trabajo, se llevan el dinero y las ayudas, que ascazo de gente.

--HEMBRA: (Le cambia radicalmente el semblante) Ósea ¿me lo estas diciendo en serio? Yo es que flipo, ósea flipo, es muy facha eso por tu parte ¿sabes?

--LEÓN DOMINANTE: (Su cara expresa un “La he cagado”) No pero si yo..

--BUITRE: (En este momento el buitre bate sus alas e ingresa presuroso en la conversación interrumpiendo al León) Como que “Si yo” tu has dicho lo que has dicho, estás culpando de la mezquindad y la avaricia de la clase política a los pobres inmigrantes, que abandonan sus casas buscando un futuro incierto para su familia, arriesgan el todo por el nada, estoy dolido por tu comentario, soy muy sensible en estos temas y me siento profundamente consternado, eres un monstruo sin corazón.

--HEMBRA: (Fascinada por la muestra de sensibilidad y empatía social por parte del Buitre) Osea tranquilo sabes, yo es que flipo, no entiendo que haya gente así, es flipante, ¿y tu como te llamas?

La operación del buitre ha dado satisfactorios resultados, el León se retira apesadumbrado y cabizbajo, sabe de sobra que el Buitre odia a los inmigrantes con toda su alma, pero también sabe que es un ser ruin y rastrero, chabacano y miserable que no dudaría en vender a su propia madre con tal de conseguir un restregón. El León también sabe que el día del reparto de virtudes, Dios concedió a unos un agradable físico y una capacidad ilimitada para decir gilipolleces y a otros concedió una fealdad sin precedentes y la virtud de la maldad y la falta de escrúpulos.

Y en esta vida, el buitre se come al león.

@Antonio_Vino 13-07-2012

jueves, 8 de diciembre de 2011

LA NAVIDAD PARTE 1


Yo odiar, lo que se dice odiar, odio muchísimas cosas desde el atún en escabeche hasta los niños por supuesto pasando por los taburetes y el Sol. Pero si hay algo que despierta en mí un odio fuera de lo común es la Navidad.

La Navidad, o Navidad de los cojones como yo acostumbro a llamarla es esa época del año durante la cual hay que ser feliz porque así lo dice la tradición, esa época donde hay que disparar el azúcar a golpe de turrón porque así lo dice la tradición, esa época donde hay que cantar villancicos aunque uno tenga voz de camionero ruso porque así lo dice la tradición..eso es la Navidad.

Y ustedes se preguntarán el por qué de mi odio enfermizo hacia la Navidad pues permítanme amigos que les explique los motivos de mi absoluta desaprobación a este festejo popular.

La Navidad para mi comienza todos los años allá por Agosto, cuando comienzan los primeros anuncios navideños (verdadero objetivo de la Navidad) primero tenemos al insoportable calvo, alopécico de pro que con sus ojos sin pelo te mira y, con gesto golosón, te sopla una especie de polvo amarillento, seguidamente una voz de película pornográfica relata la importancia de tener ilusión apelando al espíritu de la navidad.

Pero ya que esto fuera lo peor de tan insufribles jornadas, la alopécica intervención televisiva da el pistoletazo de salida a un martilleo constante e insufrible de amplia gama de anuncios navideños, la televisión se llena de anuncios de turrón, los comercios reinventan el concepto de la ordinariez colocando espantosas decoraciones con el leitmotiv de papá Noel, un obeso finlandés de dudosa reputación moral en su tierra natal. Los centros comerciales “decoran” sus instalaciones con luces que incitan a la epilepsia.


Pero ya que esto fuera lo peor de tan insufribles jornadas, indeseables niños, hijos de indeseables padres, recorren las calles pertrechados con panderetas y zambombas y llaman a las casas tratando de chantajear a sus moradores, cantan espantosas canciones para más tarde pedir una suma de dinero por la realización de semejante aberración musical.

Indeseables enemigos disfrazados de amigos nos enviarán de manera compulsiva espantosas felicitaciones navideñas haciendo gala de una cursilería fuera de lo común


Pero ya que esto fuera lo peor de tan insufribles jornadas, familiares venidos de inhóspitas y lejanas tierras invaden, cual salvaje horda de hunos, la tranquilidad de nuestro hogar. Seres de costumbres que rozan lo inhumano, generalmente acompañados de niños que son de por si inhumanos, seres que comenten el pecado de la gula con primorosa maestría. Lejanos parientes de lejano número en báscula se sentarán en mesa los primeros y los últimos se levantarán. Desafiarán las leyes de la naturaleza comiendo marisco del malo como si el mundo se fuera a terminar esa misma noche, podrán a prueba su insulina apretándose pastilla y media de turrón y darán fin a toda botella que encuentren a su terrible paso, cantarán espantosos villancicos como si reconocidos cantantes fueran, darán innumerables besos y abrazos a las 00:01 horas del 1 de Enero mientras repiten de manera compulsiva la apestosa frase “Feliz año nuevo” gafando irremediablemente el nuevo año, llorarán ordinariamente al recordar a cualquier familiar que, sensatamente, eligió la vida espiritual antes que tener que compartir la terrenal con tan ordinarios personajes, regalarán libros sistemáticamente y muy probablemente de pasta blanda, súmun de la ordinariez, portarán consigo indeseabilísimos niños, máquinas de molestar y romper objetos de valor.

Las reuniones navideñas son en realidad un punto de tensión en oriente medio, me explico, durante estas indeseables y forzosas reuniones se dan cita individuos de toda índole reunidos una vez al año, cuñadas que, entendiblemente, no soportan al sobrino, suegras que miran inquisitivamente a la nuera, hijos que miran con miradas lascivas a sus nuevas cuñadas y demás flora y fauna. Un simple pásame la sal puede ser consecuencia directa de una confrontación sin precedentes, una mala mirada a un jarrón estratégicamente colocado para la ocasión puede reabrir heridas del pasado, una leve caricia al seno izquierdo de la nueva novia de tu primo segundo puede producir miradas incómodas.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Guía del perfecto insultador.

Nos acompañan desde que la impertinente Eva gozó del insulso sabor de una manzana. Desde tiempos inmemoriales han resuelto conflictos de toda clase y condición, se han utilizado tanto en encuentros deportivos como en asuntos de asta en testa.
Caballo de contienda, campanada de conflicto, antesala de juzgado. Son los insultos y aquí analizaremos los más comunes.

Hijo de puta: Calificativo de indiscutible elegancia, con sutil aroma ordinario, ajeno al paso del tiempo y de un señorío sin igual, expresa las emociones más profundas del ser humano y desvela la ocupación nocturna de la más inesperada progenitora. El calificado siente brotar cual manantial en su persona las dudas sobre su origen.

Cabrón: El clásico por excelencia, estudios revelan que es uno de los calificativos más antiguos de la humanidad. Combina a la perfección con cualquier insulto y ofrece al insultador un amplio abanico de combinaciones para su uso, puede  tener en ciertas situaciones connotaciones positivas lo que pone de manifiesto la ambigüedad del vocablo.

Gilipollas: Junior por excelencia, indica desprecio y enemistad, es harto improbable la posterior disolución del calificativo una vez ha sido expedido. Se pronuncia con rabia interna y tratando de causar el mayor incomodo y molestia en el receptor. Concebido para aquellos que deseeniars inice en el apasionante mundo del insulto.

Me cago en tu puta madre: Mi favorito, el sumun de la genialidad en cuanto a lo que insultos se refiere, de una sonoridad exquisita, de unos matices hermosos, de una dialéctica superior. Nunca tan pocas palabras quisieron decir tanto, solo escucharlo me provoca gran emoción, apropiado para cualquier situación.

Tonto: Rotundidad, potencia y carácter alemán en un solo insulto. Este calificativo puede sodomizar la integridad del más integro de los individuos. Expedido en el momento oportuno y con el tono adecuado minará la moral del adversario.

Me cago en tus muertos: Declaración de guerra en toda regla. El derecho de uso de este singular calificativo esta condicionado a que el aspirante a usuario demuestre una dilatada trayectoria en el campo de la insultación y a que la magnitud del agravio justifique su utilización.

miércoles, 20 de julio de 2011

BAJA COCINA

Miserable, esa sería la palabra adecuada para definir la relación que existe entre el cuarto de los fogones y un servidor.
Una recíproca relación de odio-odio que no tiene vocación de mejorar, por lo menos a pocos años vista, un matrimonio sumido en la más profunda de las crisis, una infame concomitancia que de prolongarse en exceso en el tiempo dará como resultado la calcinación de mi cuerpo por parte de un hornillo traicionero.

Mis andanzas en el mundo culinario son tristes, penosas y por supuesto miserables.
Formo parte orgullosamente de esa sociedad secreta titulada “Amantes de la baja cocina” de la cual me considero y me consideran embajador y máximo exponente en Europa.
Mis primeros contactos con la cocina surgieron de manera esporádica y ya se barruntaba que ese lugar situado entre mis aposentos y el salón principal de mi morada no iba a ser de mi agrado en mi vida adulta. Fue durante la realización de mi tradicional vaso de leche vespertino donde me dí cuenta de que ese podría ser el principio de una gran enemistad. Siendo las 17:00 horas de un caluroso día veraniego y siendo el que suscribe un hermoso mocito añadió a su copa lactosa 2 cucharadas de impostora azúcar o lo que es lo mismo sal gorda. Mi merienda de ese día fue vilmente saboteada por esos polvos del diablo y esta me supo a agua de mar con chocolate.

Años más tarde y habiendo olvidado tan desafortunado incidente me vi obligado a volver a entrar a ese lugar maldito y odiado por mi persona, me encontraba viviendo sólo y la cocina se volvía a bufonear del escribiente.
Durante un año entero y, si miento que nueve damas me violen, cociné macarrones ya que este comestible pese a resultarme insípido y monótono me aportaba proteínas suficientes para aguantar día a día. A los 10 meses y de forma totalmente inesperada descubrí que durante la cocción de ese aborrecible alimento era preciso e indispensable la agregación de aceite en el agua con el fin de que dicho manjar tuviera algún tipo de sabor. Ni que decir tiene que desde aquel fatídico incidente con mi vaso de leche no he vuelto a utilizar ni la sal ni el azúcar ni los polvos de talco.

Pasado un tiempo prudencial me arme de valor y decidí dar un paso en mi aventura culinaria. Por primera vez en mi vida iba a freír un comestible.
2 semanas de preparativos que incluyeron llamadas telefónicas, interrogatorios a la carnicera, consultas en la red de redes y demás. Por fin tras medio mes de duro trabajo de investigación creí conveniente inaugurar mi nueva sección alimenticia y subir un nuevo peldaño de esa escalera que poco a poco me convertiría en un hombre dejando atrás mi animalidad.
Hamburguesas fueron el alimento elegido para el vuelo inaugural.
Todo a punto, fuego, sartén, aceite y lo que antes fue una vaca.
Tras la emoción inicial el vuelo se estabilizó con destino a lo que debería ser mi comida del día. En un determinado momento la aeronave perdió aceite en vuelo por lo que, como comandante de la nave, creí conveniente equiparar los niveles añadiendo más aceite a la mezcla.
Hasta ahí todo bien, el primer incidente había sido solucionado con una celeridad pasmosa y con un temple propio del mejor de los toreros. Lo único reseñable de la operación es que durante la incorporación aceitosa el tapón de la botella se creyó hamburguesa y fue a freírse con sus amiguitas, dada la incandescente temperatura de la sartén el pequeño taponcito no pudo ser rescatado y decidió camuflarse con el entorno.
El resultado de la operación es que lo que antes fueron vacas tenían sabor a bolsa de la compra y en mi cocina imperaba un olor a plástico quemado totalmente embriagador.

Debía sacarme la espina que ese impertinente tapón de plástico había clavado en mi interior.
Días más tarde, repetí la operación con la sabiduría que otorga la experiencia y los golpes me volví a subir a la aeronave con mis mejores propósitos.
El hecho de que un primer tapón muriera abrasado condicionó las decisiones del resto de tapones de los demás recipientes, pero el fracaso no venía escrito en ningún trozo de plástico, el fracaso venía de atrás de mucho más atrás.
Llegó el momento de la sal, esa archienemiga que da sabor a los guisos y colesterol a los tontos, agarré firmemente el salero y me dispuse a rociar a las ex-vacas con sal, una vez más la tragedia se posaba sobre mi y el salero abría su alma y vaciaba su interior sobre mi almuerzo. Hermoso gesto el del salero sin duda alguna. Con decisión de verdugo interrumpí la operación y traté sin éxito de deshacerme de la sal sobrante. No es de reseñar que la sal y yo no llegamos a un acuerdo de reinstalación y que por tanto tuve que optar por la improvisación para salvar mi paladar.
Grandes problemas requieren grandes soluciones de manera que aún siendo conocedor de lo arriesgada que resultaba esta intervención agarré el azucarero y añadí azúcar a la mezcla para tratar de neutralizar a la sal sobrante. La reacción de las hamburguesas fue en cierta manera desmesurada.
Una vez más en mi cocina reinaba un hermoso aroma a caramelo salado.

A partir de este fatídico día los ingresos de la empresa Casa Tarradellas S.A. aumentaron un 93% en concepto de pizzas frescas.
El dueño del establecimiento de comida turca próximo a mi domicilio adquirió un BMW último modelo y ahora vive en Arabia Saudí, de camarero a jeque árabe