viernes, 13 de julio de 2012

EL BUITRE


Mi preferida, mi predilecta, la niña de mis ojos, la que a mi juicio es la mejor de cuantas técnicas de cortejo ha desarrollado el ser humano a lo lardo de miles y miles de años de evolución.  
Sábado noche, por todos es sabido que las salidas nocturnas se llevan a cabo con el único objetivo de efectuar el restriegue ahora bien, ¿sabemos como dar los pasos adecuados para recorrer el sinuoso sendero que nos lleva hacia el fornicio? Permítanme amigos abrirles una puerta que les conducirá a un sinfín de éxitos socio-forniciosos.

Un autentico buitre siempre ha de rodearse de amigos con don de gentes, confiados, guapines y con gran seguridad en si mismos, gilipollas en una palabra, estos serán los que, sin saberlo, hagan el trabajo sucio para nosotros en este juego el papel del amigo en este juego no será otro que el de “Punta de lanza”.

Ejemplo:
Sábado por la noche, la manada de caza pasea tranquila por la sabana nocturna cuando de repente el grupo se percata de la presencia de hembras en un radio de acción de unos 30-50 metros aproximadamente. En este momento el macho Alfa de la manada se dirige presuroso hacia el grupo de inocentes hembras que, ajenas a lo que se avecina, reciben educadamente a la avanzadilla de cortejo. El macho Alfa, el león dominante inicia conversación con la hembra seleccionada con anterioridad y es en este momento cuando la figura del BUITRE entra en acción.

El BUITRE se colocará a unos discretos 3 metros del león dominante y la hembra atacada, se sacará su cigarro y fumará tranquilamente, ajeno a la conversación pero sin quitar oído, adoptará una pose de intelectualidad y aguardará pacientemente su momento de entrar en escena, muy importante la paciencia en este punto del cortejo.
A estas alturas el león dominante ya estará haciendo gala de su poderoso arsenal de cortejo, que normalmente consiste en poner la cabeza de la hembra como una hoya a presión, contando sus historias, obra y milagros con la clara intención de obnubilar a la impresionable señorita.
Y por todos es sabido que cuando alguien habla mucho llega un momento en que la caga, es en ese momento cuando el BUITRE entra en acción.
Sirva un ejemplo:
            El león dominante está hablando de la crisis económica –Aún sin tener ni puta idea – y llegados a un punto de la conversación el león dominante, henchido en confianza, culpa a los inmigrantes de la situación actual. En este momento la sonrisa de la dama se difumina y su gesto de fascinación da paso a un gesto de indignación gallinácea, resulta que la hembra en cuestión es la presidenta de la “Asociación regional de protección y salvaguarda de los derechos de los inmigrantes”. El león dominante la ha cagado pero bien, es en ese momento cuando el paciente BUITRE bate sus alas y picotea sin piedad los restos del león difunto.
En este momento el paciente BUITRE ingresará en la tensa conversación, que habrá estado escuchando con anterioridad, y se posicionará por parte de la hembra, esté o no de acuerdo con las ideas de ella, que en este caso son lo menos importante.

REPRESENTACIÓN TEATRAL

--LEÓN DOMINANTE: La situación actual está muy muy chunga, hoy en día tener una formación no sirve de nada.

--HEMBRA: Ósea de nada nada, es todo un compendio de óseas que se te quitan las ganas y la motivación para ósear en equilibrio con la politica interior, el sistema está ósea muy podrido y corrupto por los trajes que Zapatero encargó a Camps ¿sabes?

--BUITRE: (Aguarda y escucha pacientemente)  

--LEÓN DOMINANTE: Estoy completamente de acuerdo, y encima los putos politicos le dan toda la ayuda a los inmigrantes, encima que vinieron para quitarnos el trabajo, se llevan el dinero y las ayudas, que ascazo de gente.

--HEMBRA: (Le cambia radicalmente el semblante) Ósea ¿me lo estas diciendo en serio? Yo es que flipo, ósea flipo, es muy facha eso por tu parte ¿sabes?

--LEÓN DOMINANTE: (Su cara expresa un “La he cagado”) No pero si yo..

--BUITRE: (En este momento el buitre bate sus alas e ingresa presuroso en la conversación interrumpiendo al León) Como que “Si yo” tu has dicho lo que has dicho, estás culpando de la mezquindad y la avaricia de la clase política a los pobres inmigrantes, que abandonan sus casas buscando un futuro incierto para su familia, arriesgan el todo por el nada, estoy dolido por tu comentario, soy muy sensible en estos temas y me siento profundamente consternado, eres un monstruo sin corazón.

--HEMBRA: (Fascinada por la muestra de sensibilidad y empatía social por parte del Buitre) Osea tranquilo sabes, yo es que flipo, no entiendo que haya gente así, es flipante, ¿y tu como te llamas?

La operación del buitre ha dado satisfactorios resultados, el León se retira apesadumbrado y cabizbajo, sabe de sobra que el Buitre odia a los inmigrantes con toda su alma, pero también sabe que es un ser ruin y rastrero, chabacano y miserable que no dudaría en vender a su propia madre con tal de conseguir un restregón. El León también sabe que el día del reparto de virtudes, Dios concedió a unos un agradable físico y una capacidad ilimitada para decir gilipolleces y a otros concedió una fealdad sin precedentes y la virtud de la maldad y la falta de escrúpulos.

Y en esta vida, el buitre se come al león.

@Antonio_Vino 13-07-2012

jueves, 8 de diciembre de 2011

LA NAVIDAD PARTE 1


Yo odiar, lo que se dice odiar, odio muchísimas cosas desde el atún en escabeche hasta los niños por supuesto pasando por los taburetes y el Sol. Pero si hay algo que despierta en mí un odio fuera de lo común es la Navidad.

La Navidad, o Navidad de los cojones como yo acostumbro a llamarla es esa época del año durante la cual hay que ser feliz porque así lo dice la tradición, esa época donde hay que disparar el azúcar a golpe de turrón porque así lo dice la tradición, esa época donde hay que cantar villancicos aunque uno tenga voz de camionero ruso porque así lo dice la tradición..eso es la Navidad.

Y ustedes se preguntarán el por qué de mi odio enfermizo hacia la Navidad pues permítanme amigos que les explique los motivos de mi absoluta desaprobación a este festejo popular.

La Navidad para mi comienza todos los años allá por Agosto, cuando comienzan los primeros anuncios navideños (verdadero objetivo de la Navidad) primero tenemos al insoportable calvo, alopécico de pro que con sus ojos sin pelo te mira y, con gesto golosón, te sopla una especie de polvo amarillento, seguidamente una voz de película pornográfica relata la importancia de tener ilusión apelando al espíritu de la navidad.

Pero ya que esto fuera lo peor de tan insufribles jornadas, la alopécica intervención televisiva da el pistoletazo de salida a un martilleo constante e insufrible de amplia gama de anuncios navideños, la televisión se llena de anuncios de turrón, los comercios reinventan el concepto de la ordinariez colocando espantosas decoraciones con el leitmotiv de papá Noel, un obeso finlandés de dudosa reputación moral en su tierra natal. Los centros comerciales “decoran” sus instalaciones con luces que incitan a la epilepsia.


Pero ya que esto fuera lo peor de tan insufribles jornadas, indeseables niños, hijos de indeseables padres, recorren las calles pertrechados con panderetas y zambombas y llaman a las casas tratando de chantajear a sus moradores, cantan espantosas canciones para más tarde pedir una suma de dinero por la realización de semejante aberración musical.

Indeseables enemigos disfrazados de amigos nos enviarán de manera compulsiva espantosas felicitaciones navideñas haciendo gala de una cursilería fuera de lo común


Pero ya que esto fuera lo peor de tan insufribles jornadas, familiares venidos de inhóspitas y lejanas tierras invaden, cual salvaje horda de hunos, la tranquilidad de nuestro hogar. Seres de costumbres que rozan lo inhumano, generalmente acompañados de niños que son de por si inhumanos, seres que comenten el pecado de la gula con primorosa maestría. Lejanos parientes de lejano número en báscula se sentarán en mesa los primeros y los últimos se levantarán. Desafiarán las leyes de la naturaleza comiendo marisco del malo como si el mundo se fuera a terminar esa misma noche, podrán a prueba su insulina apretándose pastilla y media de turrón y darán fin a toda botella que encuentren a su terrible paso, cantarán espantosos villancicos como si reconocidos cantantes fueran, darán innumerables besos y abrazos a las 00:01 horas del 1 de Enero mientras repiten de manera compulsiva la apestosa frase “Feliz año nuevo” gafando irremediablemente el nuevo año, llorarán ordinariamente al recordar a cualquier familiar que, sensatamente, eligió la vida espiritual antes que tener que compartir la terrenal con tan ordinarios personajes, regalarán libros sistemáticamente y muy probablemente de pasta blanda, súmun de la ordinariez, portarán consigo indeseabilísimos niños, máquinas de molestar y romper objetos de valor.

Las reuniones navideñas son en realidad un punto de tensión en oriente medio, me explico, durante estas indeseables y forzosas reuniones se dan cita individuos de toda índole reunidos una vez al año, cuñadas que, entendiblemente, no soportan al sobrino, suegras que miran inquisitivamente a la nuera, hijos que miran con miradas lascivas a sus nuevas cuñadas y demás flora y fauna. Un simple pásame la sal puede ser consecuencia directa de una confrontación sin precedentes, una mala mirada a un jarrón estratégicamente colocado para la ocasión puede reabrir heridas del pasado, una leve caricia al seno izquierdo de la nueva novia de tu primo segundo puede producir miradas incómodas.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Guía del perfecto insultador.

Nos acompañan desde que la impertinente Eva gozó del insulso sabor de una manzana. Desde tiempos inmemoriales han resuelto conflictos de toda clase y condición, se han utilizado tanto en encuentros deportivos como en asuntos de asta en testa.
Caballo de contienda, campanada de conflicto, antesala de juzgado. Son los insultos y aquí analizaremos los más comunes.

Hijo de puta: Calificativo de indiscutible elegancia, con sutil aroma ordinario, ajeno al paso del tiempo y de un señorío sin igual, expresa las emociones más profundas del ser humano y desvela la ocupación nocturna de la más inesperada progenitora. El calificado siente brotar cual manantial en su persona las dudas sobre su origen.

Cabrón: El clásico por excelencia, estudios revelan que es uno de los calificativos más antiguos de la humanidad. Combina a la perfección con cualquier insulto y ofrece al insultador un amplio abanico de combinaciones para su uso, puede  tener en ciertas situaciones connotaciones positivas lo que pone de manifiesto la ambigüedad del vocablo.

Gilipollas: Junior por excelencia, indica desprecio y enemistad, es harto improbable la posterior disolución del calificativo una vez ha sido expedido. Se pronuncia con rabia interna y tratando de causar el mayor incomodo y molestia en el receptor. Concebido para aquellos que deseeniars inice en el apasionante mundo del insulto.

Me cago en tu puta madre: Mi favorito, el sumun de la genialidad en cuanto a lo que insultos se refiere, de una sonoridad exquisita, de unos matices hermosos, de una dialéctica superior. Nunca tan pocas palabras quisieron decir tanto, solo escucharlo me provoca gran emoción, apropiado para cualquier situación.

Tonto: Rotundidad, potencia y carácter alemán en un solo insulto. Este calificativo puede sodomizar la integridad del más integro de los individuos. Expedido en el momento oportuno y con el tono adecuado minará la moral del adversario.

Me cago en tus muertos: Declaración de guerra en toda regla. El derecho de uso de este singular calificativo esta condicionado a que el aspirante a usuario demuestre una dilatada trayectoria en el campo de la insultación y a que la magnitud del agravio justifique su utilización.

miércoles, 20 de julio de 2011

BAJA COCINA

Miserable, esa sería la palabra adecuada para definir la relación que existe entre el cuarto de los fogones y un servidor.
Una recíproca relación de odio-odio que no tiene vocación de mejorar, por lo menos a pocos años vista, un matrimonio sumido en la más profunda de las crisis, una infame concomitancia que de prolongarse en exceso en el tiempo dará como resultado la calcinación de mi cuerpo por parte de un hornillo traicionero.

Mis andanzas en el mundo culinario son tristes, penosas y por supuesto miserables.
Formo parte orgullosamente de esa sociedad secreta titulada “Amantes de la baja cocina” de la cual me considero y me consideran embajador y máximo exponente en Europa.
Mis primeros contactos con la cocina surgieron de manera esporádica y ya se barruntaba que ese lugar situado entre mis aposentos y el salón principal de mi morada no iba a ser de mi agrado en mi vida adulta. Fue durante la realización de mi tradicional vaso de leche vespertino donde me dí cuenta de que ese podría ser el principio de una gran enemistad. Siendo las 17:00 horas de un caluroso día veraniego y siendo el que suscribe un hermoso mocito añadió a su copa lactosa 2 cucharadas de impostora azúcar o lo que es lo mismo sal gorda. Mi merienda de ese día fue vilmente saboteada por esos polvos del diablo y esta me supo a agua de mar con chocolate.

Años más tarde y habiendo olvidado tan desafortunado incidente me vi obligado a volver a entrar a ese lugar maldito y odiado por mi persona, me encontraba viviendo sólo y la cocina se volvía a bufonear del escribiente.
Durante un año entero y, si miento que nueve damas me violen, cociné macarrones ya que este comestible pese a resultarme insípido y monótono me aportaba proteínas suficientes para aguantar día a día. A los 10 meses y de forma totalmente inesperada descubrí que durante la cocción de ese aborrecible alimento era preciso e indispensable la agregación de aceite en el agua con el fin de que dicho manjar tuviera algún tipo de sabor. Ni que decir tiene que desde aquel fatídico incidente con mi vaso de leche no he vuelto a utilizar ni la sal ni el azúcar ni los polvos de talco.

Pasado un tiempo prudencial me arme de valor y decidí dar un paso en mi aventura culinaria. Por primera vez en mi vida iba a freír un comestible.
2 semanas de preparativos que incluyeron llamadas telefónicas, interrogatorios a la carnicera, consultas en la red de redes y demás. Por fin tras medio mes de duro trabajo de investigación creí conveniente inaugurar mi nueva sección alimenticia y subir un nuevo peldaño de esa escalera que poco a poco me convertiría en un hombre dejando atrás mi animalidad.
Hamburguesas fueron el alimento elegido para el vuelo inaugural.
Todo a punto, fuego, sartén, aceite y lo que antes fue una vaca.
Tras la emoción inicial el vuelo se estabilizó con destino a lo que debería ser mi comida del día. En un determinado momento la aeronave perdió aceite en vuelo por lo que, como comandante de la nave, creí conveniente equiparar los niveles añadiendo más aceite a la mezcla.
Hasta ahí todo bien, el primer incidente había sido solucionado con una celeridad pasmosa y con un temple propio del mejor de los toreros. Lo único reseñable de la operación es que durante la incorporación aceitosa el tapón de la botella se creyó hamburguesa y fue a freírse con sus amiguitas, dada la incandescente temperatura de la sartén el pequeño taponcito no pudo ser rescatado y decidió camuflarse con el entorno.
El resultado de la operación es que lo que antes fueron vacas tenían sabor a bolsa de la compra y en mi cocina imperaba un olor a plástico quemado totalmente embriagador.

Debía sacarme la espina que ese impertinente tapón de plástico había clavado en mi interior.
Días más tarde, repetí la operación con la sabiduría que otorga la experiencia y los golpes me volví a subir a la aeronave con mis mejores propósitos.
El hecho de que un primer tapón muriera abrasado condicionó las decisiones del resto de tapones de los demás recipientes, pero el fracaso no venía escrito en ningún trozo de plástico, el fracaso venía de atrás de mucho más atrás.
Llegó el momento de la sal, esa archienemiga que da sabor a los guisos y colesterol a los tontos, agarré firmemente el salero y me dispuse a rociar a las ex-vacas con sal, una vez más la tragedia se posaba sobre mi y el salero abría su alma y vaciaba su interior sobre mi almuerzo. Hermoso gesto el del salero sin duda alguna. Con decisión de verdugo interrumpí la operación y traté sin éxito de deshacerme de la sal sobrante. No es de reseñar que la sal y yo no llegamos a un acuerdo de reinstalación y que por tanto tuve que optar por la improvisación para salvar mi paladar.
Grandes problemas requieren grandes soluciones de manera que aún siendo conocedor de lo arriesgada que resultaba esta intervención agarré el azucarero y añadí azúcar a la mezcla para tratar de neutralizar a la sal sobrante. La reacción de las hamburguesas fue en cierta manera desmesurada.
Una vez más en mi cocina reinaba un hermoso aroma a caramelo salado.

A partir de este fatídico día los ingresos de la empresa Casa Tarradellas S.A. aumentaron un 93% en concepto de pizzas frescas.
El dueño del establecimiento de comida turca próximo a mi domicilio adquirió un BMW último modelo y ahora vive en Arabia Saudí, de camarero a jeque árabe

lunes, 27 de junio de 2011

EL DOCUMENTO J

Queridos amigos y enemigos, en esta ocasión me complace compartir con ustedes un documento revelador, documento que he hallado mientras ordenaba viejos libros heredados casi todos ellos de mis antepasados. Libros que carecen de importancia al compararlos con el relato que en breve les participaré.
Antes de continuar y queriendo evitar herir sentimientos ajenos, que si bien me da lo mismo herir, en esta ocasión no me apetece hacerlo. Me gustaría advertirles dos cuestiones: La primera es que el siguiente documento puede herir la sensibilidad del lector por su alto contenido revelador, y la segunda es que el siguiente texto es una autentica cochambre y en mi opinión no merece la pena ser leído.

Llegados a este punto y con sus decisiones ya tomadas demos paso al tema de marras:

El documento J.


17 de Marzo
Querido diario;
Soy yo, José. Disculpa que durante esta semana te haya dedicado tan escasos ratos, pero es que como tu bien sabrás, Abdel va a montar una marisquería y me ha encargado fervientemente la elaboración de todo el mobiliario del local, me siento muy dichoso, por poco que me saque de esta gestión carpinterística cambio de carro, y el viaje que le voy a pegar a Abdel por las cuatro mesas no va a ser chico, y si se queja, pues que coja el carro y se vaya al Ikea. Me siento tan dichoso, me hallo como una adolescente quinceañera si no fuera porque tengo 48 años y utilizo barba. ¿Qué puede fallar diarito? ¿Qué?

18 de Marzo
Querido diario:
Hoy ha sido un día atípico, regresaba yo a mi domicilio con paso firme y seguro, cabeza alta, pecho ensanchado y gesto triunfal. Venía de pagar la contribución y cuando me encontraba próximo a afrontar el último tramo de trayecto que me separaba de mi morada, un grupo de pájaros han aterrizado a escasos metros de mi presencia impidiendo mi marcha. Sin tener motivo aparente, han empezado a carcajear unísonamente. Situación insólita, por muy hombre de mundo que uno sea, nunca se está acostumbrado a ver una reunión aviar de esa índole, y he de reconocer que durante unos segundos y presa del desconcierto he compartido jolgorio con los alados individuos lo cual ha intensificado notoriamente la hilaridad de estos.
Tras unos minutos de júbilo y regocijo tanto aviar como mío propio he decidido continuar mi marcha rumbo a morada.
Uno de los pajarillos ha exclamado con su peculiar acento aviar algo así como “nuudo” que entiendo que en su peculiar lenguaje se debe utilizar como despedida.

19 de Marzo
Querido diario:
Continúan sucediéndome curiosos sucesos para con el mundo animal y no animal. A las ocho de la mañana y como todas las amanecidas realizo he acudido triunfante a por la prensa del día, cuando un grupo de exaltados periódico en mano y uniformados de riguroso blanquirojo han estallado en marabunta a mi paso mientras le gritaban a un tal Fermín que a mi juicio no tenia culpa de nada. Tras el almuerzo he decidido realizar mi tradicional paseo vespertino cuando un hermoso ejemplar de buey se ha dirigido a mí en perfecto hebreo y con infinita familiaridad. Me ha confundido con un primo suyo de Socuéllamos. Ni sé quien es su primo, ni sé donde esta Socuéllamos ni me interesa. Salvado este singular malentendido y antes recobrar mi pleno sosiego una pareja de amables caracoles me han saludado atentamente, gustoso les he correspondido en el saludo, en 48 años nunca me había saludado un escargót.

Hay diario de mis entrañas, que vida esta, pese a todo, ¿que o quien podría interrumpir mi felicidad y mi dicha? Nadie diarito nadie.

20 de Marzo
Querido diario;
Los cojones, si así mismo diarito los cojones, mi felicidad, mi dicha y mis sombreros destrozados e interrumpidos por un palomo, si como lo digo diarito, por un piojoso palomo.
Llegaba a mi humilde morada sudoroso como una bestia parda, después de estar durante toda la jornada en la carpintería, fabricándole el mobiliario a Abdel –que ojala se arruine con la marisquería- cuando justo antes de cruzar el umbral de la puerta he coincidido en el portal con un elegante palomo, ataviado con sombrero y chaqué, todo un señor sin duda. Tras esto escuchado la distante voz de mi amada María.
- Pepe tenemos que hablar. Ha pronunciado con magnifica solemnidad.
Dídimos en traquea, manos sudorosas y pensamientos huidizos.
            - Pepe estoy en estado, me lo ha dicho la ginecóloga esta mañana, estoy de 8 semanas.
Apreciabale yo cierta rechonchez que en todo momento achacaba a su pasión desmesurada por el Jamón granadino, pero esta revelación ha derrumbado mis teorías gastronómicas.
            - Pepe el chiquillo pues como que muy tuyo no es, ¿te acuerdas de la blanca paloma que se posó en el portillo de la alcoba? Pues…

Si diarito si, me los ha puesto y con un pichón, ahora todo encaja, los pájaros riendo, la familiaridad con los cornupetas, los pamplonicas huyendo despavoridos, 4 sombreros rotos y una incipiente dificultad para cruzar las puertas con normalidad.
Y me lo dice tan tranquila, me nombra portador de astas con la mayor naturalidad del mundo y trata de compensarme ofreciéndome un título santificado que yo para nada pretendo. Ya me lo decía mi madre diarito.
            - Pepico donde vas tú con tus 47 años con una hembra de 17, ¿pues no ves que vas a llevar más cuernos que un saco de caracoles?
Cornudo por inocente e inocente por buena persona.Solo espero que el vástago en lugar de pelo tenga plumas y no le dejen pisar una peluquería en su vida.
Pero tú, querido diario, en tantos años no has sido capaz de decirme nada haciendo gala de iscariótica traición, haciendo tambalearse los sólidos cimientos de la confianza, no me duelen tanto los pitones como tu traición, por ello a la mierda te mando y el bolígrafo rompo.

El resto del diario se encuentra en la casa de D. Antonio Piñera de Hendings Valdivieso. Lo conserva como oro en paño y se niega categóricamente a publicarlo.

José continuó su relación con María y rompió romances con su diario al que llamó puerco traidor y penoso amigo.

Abdel abrió su marisquería y habiendo comprado el mobiliario del Ikea ganó gran fortuna. Actualmente es socio y principal accionista de la empresa “Pescanova”.

             Nadie dijo que fueran buenas personas. (Imagen de archivo)

miércoles, 22 de junio de 2011

HABLATIVOS

Emisor, receptor y mensaje. Son los tres pilares fundamentales sobre los que se fundamenta la comunicación verbal. Emisor es aquel individuo que expide sus pensamientos o intenciones de oral manera, mensaje es el nombre que se le otorga a lo expedido anteriormente y receptor es aquel semejante que, en la mayoría de los casos, aguanta estoicamente la paliza.
Queridos amigos, en esta ocasión analizaremos en profunda profundidad la figura del “Hablativo” y juntos trataremos de establecer una serie de pautas orientadas a evitar la presencia y posterior discurso de tal enemigo del silencio.

Llegados a este punto y para evitar odiosas criticas, que por otra parte me paso por el Arco de Trajano, les advierto de la próxima dureza de mis palabras y en el caso de que usted, querido lector, sea un hablativo en potencia, le invito a que deje de leer este texto de inmediato.
Dicho esto continúo.

El hablativo es una figura presente de manera perenne en la sociedad española y mundial, siempre hay honrosas excepciones como en el caso de Sudán donde la gente es muy reservada, pero por lo general el lenguaraz habita en la mayoría de culturas con mayor o menor transcendencia social.
No hay un perfil determinado de tan espantosa personalidad, tampoco existe ningún rasgo físico que nos permita diagnosticar preventivamente, la horripilante presencia de un hablativo. Solo cuando le tenemos a escasos centímetros y el hablativo nos ha seleccionado como presa es cuando somos conscientes del peligro, y trágicamente aceptamos los designios del destino y la resignación se apodera de nuestras almas.
Los pabellones auditivos, temerosos de su fatídico sino, se extienden vaselina cuidadosamente sabiendo que la sodomización auditiva esta próxima. Las manos sudan, la mente vuela y trae consigo recuerdos de situaciones mejores, donde el silencio reinaba y el hablativo daba por Detroit a cualquier otro desgraciado.
La sonrisa previa al coloquio hace presagiar lo peor, el hablativo viene fuerte y trae toda una vida que contar, que a su juicio nos importa muchísimo aunque tres dídimos nos dé.
Sus mandíbulas se despegan con siniestra lentitud, sus ojos te apuntan cotejando tu atención y su posición corporal con respecto a la tuya frustra cualquier plan de huída.
Comienza la conferencia y no podrás hacer nada por evitarlo.

El hablativo dilapida palabras con perversa cadencia, generalmente y salvo excepciones, este habitante del Averno trata el tema que menos nos interesa en ese preciso momento.

Nos puede asestar una brutal lección de humanidad contándonos en mil y una ocasiones lo excelente persona que es y lo terriblemente retorcido que puede llegar a ser en caso de que las circunstancias lo precisen, así como relata lo privilegiado que es su sistema nervioso y como, llegado el momento, le puede sacar de más de un apuro social.
- “Yo soy muy tranquilo, yo las siempre peleas las evito eso si cuando se me va el “nervio” no me sujeta nadie”.
El que suscribe es aficionado al boxeo, y conoce de sobra la importancia del nervio cuando escasea la técnica y la proporción de pesos inexiste. Aun así el que suscribe jamás discutiría con un hablativo.

El hablativo es capaz de hilar los temas con una envidiable y odiosa capacidad, de tal manera, tan pronto puede estar hablando de las virtudes de su brío como de pronto relatar primorosamente los detalles de sus aventuras ociosas.
-“Yo me he pegao cada fiesta que ha sio la hostia, yo he disfrutao de la vida, bueno he disfrutao y disfruto porque hoy estamos aquí..”
Llegados a este punto de la ponencia, todos sin excepción pensaremos en lo breve que es la vida para estar aguantando semejante chapa, aún así un poder superior nos obliga a continuar.

Invariablemente las aventuras del orador superarán ampliamente las nuestras, y ante cualquier amago que realicemos de contar algún episodio de nuestra vida, el hablativo nos contendrá de inmediato para relatar el suyo propio. Sirva este ejemplo:
-“Mi hija es un poco ligerita ha salido a su m”- El torturador nos cortará en seco.
-“Pues anda que la mía, la mía es más puta que las gallinas, el otro día la pille restregándose con el hijo de mi vecino, y eso que solo tiene un año y medio”
Ante un argumento de esta envergadura el nuestro queda obsoleto relegándonos al silencio.

El espacio vital es quebrantado con total impunidad, ya que la tendencia del hablativo es acercarse sospechosamente a su víctima haciéndonos dudar en más de una ocasión de sus verdaderas intenciones.

Nuestro querido parlanchín posee una capacidad infinita de auto diversión y no es extraño verle disfrutar como un marrano con sus propias anécdotas. Este perverso tirano se regocija cual puerco en ciénaga con sus sucesos. Al colofón de la anécdota la primera y la última carcajada que, ordinariamente, resuena en el lugar es la suya.
Posee un sentido del humor propio de un geranio.

La cabeza huye presa del pánico pero el hablativo es un conferenciante diestro y vigoroso y no permite que mente alguna sobrevuele el lugar huyendo de su terrible apaleamiento oral y de forma maestra nos hará preguntas con objeto de mantener nuestra inexistente atención. Por suerte el palizas no escucha ni al Rey en Nochebuena y podremos salir del atolladero interrogativo con un simple “Si” o con un leve movimiento craneal.

Por ultimo les cuento la historia de Fernando Cornicueso del Valle, celebre hablativo riojano, que en una ocasión y durante el sepelio de su difunto primo hermano, contempló atónito como el difunto se incorporaba con manifiesta indignación y abandonaba su propio velatorio. “Ya no puedo más por dios ya no puedo más” exclamó abriéndose paso entre la estupefacta multitud que se dio cita en el lugar. El resto de asistentes también se fueron ya que sin difunto, su presencia en el velatorio era absurda.

Amigos llegados a este punto, me cago en la madre que parió al niño que esta haciendo ruido en el patio.

Tengamos en cuenta que un folla orejas con diploma pasa tres poblaciones de nuestro interés por su discurso, este violador auditivo llega, descarga su conferencia y con las mismas se da media vuelta y se va dejando a su paso, una cabeza destruida, unos oídos violados y cualquier opción de relación social frustrada. Este asesino de la palabra carece de escrúpulos y no da muestras de arrepentimiento por la felonía cometida.

Recordad siempre amigos, que una inocente sonrisa a destiempo puede anunciar la inminente catástrofe por parte de un hablativo federado.

sábado, 18 de junio de 2011

PRESENTABILIDAD SOCIAL EN ENLACES NUPCIALES

Entre una sanción administrativa por infracción al volante o una invitación a una boda, sinceramente, me quedo con mi sanción, sea cual sea el importe de esta por muy caro que fuere nunca podría superar en molestias y pesadumbres a un desafortunado casamiento.
Las bodas me cortan la digestión.
En mi soberana persona el disgusto comienza cuando los artífices del desposorio cometen la inhumana afrenta de enviarme la invitación a mi domicilio.
Ustedes, mis queridos lectores creerán o más bien aseverarán que el motivo por el cual me producen antipatía los enlaces nupciales es por el consiguiente desembolso económico. Pero aquellos que bien me conozcan sabrán que soy persona de posibles y que por tanto la cuantía económica del evento me la reflanflinfla.
Es la ordinariez lo que motiva la repulsa en mi persona.
Considerome persona de inquebrantable moral, arraigados principios y envidiable decoro, pero ciertos comportamientos sociales provocan mis mas salvajes instintos, produciéndome un irrefrenable deseo de asesinar.
Muchos son los sitios donde se producen estos comportamientos pero es en las bodas donde se concentran todas y cada una de las conductas indecorosas que a mi personalmente me repugnan.
Expongo a continuación los comportamientos que sin lugar a dudas harán de ustedes unos indeseables en un enlace nupcial.

Las fotos, las fotos me horrorizan y hacer fotos sistemáticamente en la casa del Santísimo esta muy feo. Individuos con complejo de fotógrafos y un inexistente sentido del ridículo, desde aquí les invito imperiosamente a que se inviertan el importe del cubierto nupcial en cualquier casa de señoritas, todos ganaremos, ustedes las damiselas y yo.
El lanzamiento de arroz arruina el evento desde el preciso instante en el que el primer grano sale despedido hacia los novios.
Los besos, es de una ordinariez insuperable andar repartiendo besos a diestro y siniestro como si no hubiera un mañana. El contacto labial debe efectuarse con cuidadosa mesura tratando de evitar en todo momento contactar con desconocidos ya que eso proporciona una penosa imagen social. No hay nada más espantoso que la visión de una gorda pamela en cabeza besuqueando con cara de satisfacción en la puerta de la iglesia y exhibiendo una desproporcionada alegría.
Durante el Cocktail previo al ágape queda terriblemente pavoroso ingerir alimento alguno. Se debe rechazar con solemne gesto cualquier ofrecimiento alimenticio quedando permitido de modo excepcional ingerir alguna bebida. Tío político de novia que se atiborra complacido durante el cocktail inicial debería ser expulsado inmediatamente del convite e impedirle mediante resolución judicial, la asistencia a cualquier evento social.
Los niños están de más en cualquier lugar pero especialmente su asistencia es inadecuada en bodas, invitado que asiste a boda con sus retoños es un invitado rencoroso y cruel. Recuerden siempre amigos que los infantes estarán mejor en jaulas que incordiando a los invitados a la celebración.
La entrada de los contrayentes al recinto de la celebración a ritmo de J. Pachelbel es de una cursilería imperdonable.
Cortar la tarta nupcial a ritmo de Andrea Boccelli es un atentado contra el buen gusto.

De todos los seres humanos e inhumanos que asisten a las nupcias hay un ejemplar que a mi personalmente me horripila hasta limites incalculables. Ese sujeto, mis queridos lectores, no es otro que la señora que berrea una espantosa frase titulada “Vivan los novios”.
Generalmente y salvo remotas excepciones, el gritador de tan insufrible oración suele presentar el siguiente perfil:
            Mujer 45-60 años, gorda como un botijo, lucidora de espantoso conjunto floreado y rigurosa pamela en cabeza, rostro pintado como un Monette y empedernida repartidora de besos. Generalmente suele ser prima de la madre de la novia.
Generalmente en el preciso instante en el que los novios pasan por el desagradable trance del paseillo nupcial, también conocido como ingreso en salón de boda, es cuando un espantoso alarido resuena en toda la instalación, es la gorda que ha expresado su deseo de prosperidad matrimonial de la forma mas indecente.
Este bramido, ruboriza al novio y a todo asistente de bien.

Solo hay dos formas posibles de evitar tan desafortunado incidente:

La primera es omitir la invitación al festejo a tan desagradable pariente culpando de la desinvitación al pésimo servicio de correos. Deben tener en cuenta amigos, que una persona capaz vociferar en público de esa manera, también es capaz de presentarse en convite sin haber recibido invitación alguna. Dicho queda.
La segunda opción es infinitamente más recomendable y consiste en incluir, dentro de los preparativos previos al enlace, el asesinato de esta insufrible señora por parte de un sicario especializado en la eliminación de indeseables gritadoras.

Salvado este terrible suceso vayamos inmediatamente al post convite también llamado baile nupcial.
Bailar con suegra a ritmo de Brian Adams es un hecho inadmisible desde el punto de la circunspección.
Tío de la novia que saca a bailar, generalmente por la fuerza, a alguna moza de buen ver es un grosero y un impertinente comunitario. La expulsión inmediata de este sujeto esta más que motivada y  debe ser aplaudida por todos los asistentes. Igualmente tía del novio que comente semejante infamia debe ser desalojada ipso facto.

Insistir en que un invitado baile es una canallada sin igual.
Todo llanto de emoción sobra ya que es de subnormales de reconocido prestigio en el campo de la subnormalidad.
Comer marisco como si al día siguiente se acabara la existencia es ordinario.
El asistente que arriesga su vida fumándose una faria aun sin haber fumado un cigarrillo en toda su vida es un gilipollas.
Que se besen, pronunciar o mas bien berrear esta frase durante el desarrollo del ágape no tiene perdón ni comprensión divina.
La corbata debe permanecer en pescuezo durante todo y repito todo el acto, quedando terminantemente prohibido quitarla o aflojar el pertinente nudo. Omito los motivos por los cuales se debe adoptar esta postura.
Las excesivas muestras de alegría, generalmente desproporcionada, son de una vulgaridad infinita.
En boda jamás se cuentan los devenires de la vida propia a nadie, no hay nada más terrible que tener que aguantar una conferencia acerca de lo excepcional futbolista que es el hijo del ponente.
La ordinaria y esto lo digo en mayúsculas la ORDINARIA que propone a algún invitado para realizar el denominado “Baile de la pelúa” debería ser asesinada sin piedad ni cargo de conciencia en el verdugo. Con toda seguridad, cualquier magistrado encargado de juzgar el supuesto homicidio comprendería y aplaudiría el acto criminal. Por supuesto, no encuentro castigo apropiado para el imbécil que sucumbe a los deseos de la ordinaria.
De boda debemos retirarnos a prudente hora, evitando hacer gala de tacañería abusando en la barra libre, barra en la cual, a lo sumo, ingeriremos un Whiskey con hielo y en caso de una reconocida trayectoria como fumador, podremos disfrutar del aroma y sabor de una faria.
Terminada la faria, nos despediremos afectuosamente pero sin mostrar excesiva simpatía de los ex novios y abandonaremos la celebración para no regresar jamás.
Toda despedida que no sea hacia los contrayentes sobra y es de una ordinariez sin igual.

Amigos, la corrección, el decoro, los buenos modales y el buen gusto no se deben perder jamás ni bajo ningún concepto. Tengan muy en cuenta estas consideraciones y sin no se ven capaces de cumplirlas a rajatabla les ruego declinen la invitación. Por su consistencia social y por mis salud. 
    
                      Cuando la impresentabilidad alcanza su plenitud. (FOTO DE ARCHIVO)